Una de nuestras principales fortalezas es nuestra habilidad para dirigir un negocio a escala global, pero manteniendo siempre un enfoque local. El eje de este enfoque es nuestro sistema de embotellado.
Antes de que cualquiera de nuestras aproximadamente 400 marcas llegue a los consumidores de cualquier parte del mundo, debe pasar por el proceso de producción, envasado y distribución. Dado que llegamos a seis mil millones de consumidores en más de 200 países, nuestro sistema de embotellado es el eje de nuestro negocio.
Nuestras embotelladoras asociadas son compañías locales, algunas son independientes y otras son parcialmente controladas por The Coca-Cola Company, por lo tanto, están cimentadas en sus comunidades, y piensan y actúan localmente. Son empleadores, compradores de bienes y servicios locales, buenos vecinos y, obviamente, productores de las bebidas más reconocidas de todo el mundo.
Llevar bebidas a las personas de todo el mundo es un gran trabajo y con frecuencia se realiza con bastante creatividad. En Indonesia, por ejemplo, hay barcos que transportan Coca-Cola® y nuestras otras marcas entre los cientos de islas que conforman esa nación. En el Amazonas, donde en general la ruta principal es el río, también es común el transporte por agua. En algunas de las zonas más elevadas de los Andes, a menudo se transporta Coca-Cola a lomo de animal, el medio de transporte habitual de la zona. En gran parte de África, las embotelladoras entregan los pedidos a miles de kioscos administrados por familias y a tiendas instaladas en casas particulares, que son el sustento de las economías locales.
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